jueves, 12 de abril de 2012

A BUEN ORIENTADOR…MUCHAS PALABRAS

A BUEN ORIENTADOR…MUCHAS PALABRAS


 
A buen orientador… muchas palabras, pero con medida.
Desde un punto de vista totalmente subjetivo, uno de los puntos que quiero resaltar y que adjunto a mi maleta, como cosas imprescindibles a saber para ser un buen orientador, es la forma de expresar y dirigirte a la persona que tienes delante.
No es tarea fácil saber qué palabras utilizar, qué gestos, qué posturas, la expresión oral, la expresión facial… es un cúmulo de cosas que debemos tener presentes y no olvidar ninguna de ellas.


Un buen orientador debe sentirse cómodo con la gente y, además, hacer sentirse cómodo al cliente. Para ello, hay que tener en cuenta puntos tan importantes como:

-          No hablar ininterrumpidamente, dejar que la otra persona se exprese.
-          Apoyar sus argumentos con preguntas que reafirmen lo que nos acaba de contar.
-          Respetar turnos, es decir, no interrumpir.
-          Hacer ver que te sientes identificado con la otra persona.
-          Respeta las problemáticas de los demás.

Entre otras. Como vemos, no es tarea fácil esta de orientar, ni es tarea fácil aprender a orientar. Por ello, creo, que después de una larga reflexión a nivel individual y pensando en un futuro próximo, ya funcionando como psicopedagogos, debemos pensar que este proceso constructivo debe ser activo, debemos aprender de la experiencia, observación y de la investigación.


            Tras esta breve reflexión, centro mi atención en qué palabras utilizar sin que salgan de contexto, sin herir la sensibilidad y sin saltarnos la norma de no dar soluciones, si no proponer.

Pensar en ello trae consigo muchas dudas, lleva a cuestionarnos cuál es el vocabulario que solemos emplear, cómo lo solemos utilizar y, más concretamente… ¿estamos acertados en ello o debemos modificarlo? Nunca es tarde para aprender y autocorregirnos.
           
 Uno de los aspectos más importantes del vocabulario que usemos debe ser que éste transmita tranquilidad, confianza y que hagamos sentir, con el tono de voz, las palabras… hagamos sentir a gusto y con ganas de confiarnos los problemas a la otra persona.
         
   ¿Qué podemos hacer para que nuestra forma de expresarnos, base de nuestra actuación orientativa, sea la más idónea posible?

. Observar.
. Experimentar.
. Escucharnos.
. Pedir consejos a expertos.
. Investigar.
. Consultar a entendidos.

Son numerosas las opciones que tenemos para trabajar nuestra profesionalidad. Pues, es en la profesionalidad donde reside mayormente los resultados a obtener en cada situación que se nos presente.


            Por tanto, creo que no está de más plantearnos como una de las primeras cuestiones antes de enfrentarnos a nuestra labor, cuáles han de ser las formas y expresiones que hemos de tener en cuenta para que hagamos un trabajo óptimo, sin errores y, sobretodo, vayamos seguros. Pues, la inseguridad, es algo que no se puede esconder y que se transmite fácilmente a la persona que tenemos delante.

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